Willy Rodríguez “El servicio me ha hecho muy feliz”

Santo Domingo.-El mayor galardón a mi trabajo es el servicio”. La frase es de Willy Rodríguez. Él es más que un nombre que le “suena” a cualquiera que en un momento de su vida haya oído la radio, sobre todo en tiempos de Semana Santa o Navidad. Willy Rodríguez es en los últimos 30 años el espíritu vivo de la Z101, una de las más populares y sintonizadas emisoras dominicanas. Así como Miguel de Unamuno sentenció que “El estilo es el hombre”, “La Z” es a Willy su estilo.

Y no es de sorprender. Las ondas hertzianas son parte de su ADN. En los años 40, su padre, Vinicio Soto Brenes, fue el primer técnico de planta de La Voz del Yuna, primera emisora dominicana que tenía su sede en Bonao, y cuyo propietario era José Arismendy Trujillo Molina, conocido como Petán.

Para los años 60 Willy Rodríguez estaba inmerso en el mundo de los radioaficionados, y en las noches tenía comunicaciones con Cuba y otros países de América Latina, como Venezuela; y en comunicación con este país fue que descubrió la importancia de la radio como medio al servicio de los demás.

A sus casi 67 años le gusta disfrutar de un buen pescado y un sancocho, sus comidas preferidas; y se dice a sí mismo que es un buen bailador de merengue y salsa, y un defensor a ultranza de la música urbana, porque entiende que representa la esencia del barrio, y que a través de ella los muchachos del barrio quieren enviar un mensaje al que hay que prestarle atención.

Hoy día, Willy Rodríguez es conocido en el mundo de la radio como “La Leyenda”, y con esta leyenda elCaribe conversó en su casa, en “La Z”, a fin de presentar a nuestros lectores los 10 momentos más memorables de su vida.

1. Trujillo persigue a mi familia
Mi madre Aracelys Rodríguez era hija de Matili Rodríguez, familiar muy cercano al general Juancito Rodríguez, que enfrentó la dictadura de Trujillo. Juancito participó y financió las expediciones de Cayo Confites en 1947 y Luperón en 1949. La posición política de la familia nos trajo persecuciones, serias consecuencias, que nos afectaron en todo, incluso en los estudios.

2. Descubro la radio como servicio
Me inicio en la radio en La Vega en 1962, como radioaficionado. En eso se presentó una situación de salubridad en un pueblo de Venezuela, que necesitaban de urgencia unos medicamentos y nosotros servimos de puente para hacer posible que los medicamentos llegaran antes de la madrugada. Esto me marcó en la radio de servicio.

3. Mi primera emisora
Por razones familiares, la familia tuvo que irse de La Vega a San Francisco de Macorís y ahí entramos con una estación propia, pues “El Viejo” nos ayudó a construir una pequeña estación que cubría un par de cuadras, y ahí nace Radio Juventud, que operaba en nuestra propia casa.

4. De la casa a la radio comercial
De mi estación casera, pasé a formar parte de algunas de las estaciones comerciales de SFM, como Onda Tropical, Radio Merengue, Hibi Radio; fuimos luego a Ondas del Valle, en La Vega, y de ahí a Radio Santa María, donde nos encontramos más de cerca con lo que ya habíamos vivido como radioaficionado, una radio al servicio de la gente: los servicios públicos de las actividades religiosas, la Radio Santa María de los servicios públicos, y ahí comenzamos una serie de actividades que mezclaban la producción de radio con las actividades directas, como las deportivas. De ahí nos fuimos a Santiago e hicimos radio con Yaqui Núñez del Risco, Violeta Yangüela, José Guillermo Sued, y esos muchachos de la época que estaban marcando una nueva radio. También laboré en la radio de Puerto Plata, que para los años 60-70 era muy moderna y marcó mi vida.

5. Mi récord frente al micrófono
En 1970 vinimos a Santo Domingo, e ingresamos a HIJB, gracias a la gestión de Pedro Gil Iturbides, y ahí entramos en la radio en la capital de la República dominicana. De ahí pasamos a Radio Visión, hasta llegar a HIZ. En HIZ viene otro gran momento de mi vida, que es el récord internacional de permanencia en un micrófono, donde duramos 64 horas trabajando radio sin parar, en ocasión de celebrarse en el país Miss Universo. De ahí pasamos a Radio Santo Domingo y luego a Radio Disco, que era una emisora pequeña que había adquirido Juan López, que tenía un amplitud modulada y una frecuencia modulada, y con la ayuda de mi padre hicimos un transmisor y mejoramos las condiciones de transmisión, y con un trabajo en equipo logramos convertirla en una de las emisoras más populares de la ciudad de Santo Domingo.

6. Mi ingreso a la Z
Luego de estos éxitos, Bienvenido Rodríguez se acerca a nosotros y nos da la oportunidad de entrar a la Z como director de Eventos, y al poco tiempo me nombra director general, y en 1986 iniciamos el programa historia que es el Gobierno de la Mañana, que se ha mantenido como el programa número uno de la historia de la radio de la República Dominicana. Es el primer interactivo que abre la frecuencia modulada a la información. Desde aquí hemos hecho grandes cosas, pues esta radio logró los éxitos nunca imaginados, y en un momento dado encontró una competencia feroz, y surgen las grandes ofertas de los bancos a los conductores de El Gobierno de la Mañana, pero surgió la idea de crear un mecanismo de participación directa para nuestros conductores desde los pueblos, que son los programas especiales que nos permitían entrar en contacto directo con las comunidades, y eso crea mayor interés en el equipo nuestro y nadie se va, a pesar de que era muy difícil competir con esa guerra de los millones.

7. Leonel me condecoró
Otro gran momento fue cuando me reconocieron con la Orden de Duarte Sánchez y Mella con el Grado de Gran Caballero, de parte del presidente Leonel Fernández. Y de ahí hemos ganado el Micrófono de oro, y otros galardones, y hemos tenido muchos éxitos. También participamos en la producción de canciones. Fue de gran satisfacción entrar al mundo de los discos, de los espectáculos, pero esa no era nuestra vocación principal, como es la radio, que sigue siendo nuestro hogar.

8. Soy leyenda
El alias de “La Leyenda” surge porque en los primeros años de El Gobierno de la Mañana estábamos Marino Guzmán, Juan Taveras Hernández y yo, hasta que en un momento dado llega al programa don Álvaro Arvelo hijo y nos bautiza con el nombre de La Leyenda de la Radio, eso fue en el año 91. Para la época, en la calle Ramón Cáceres con Ovando, en Cristo Rey, se producían unos 12 atracos al mes, y nos propusimos llevar el arte al barrio, y abrimos la oportunidad a los jóvenes para que incursionaran al arte a través de la pintura, y agarramos todas las paredes de la zona e hicimos allí murales con esos muchachos, premiamos a los mejores; y muchos de los muchachos que eran perseguidos llegaron allí a hacer obras que permanecieron por muchos años. Esto mantuvo en don Álvaro la idea de que Willy Rodríguez era la leyenda de la radio en la República Dominicana

9. Disfruto mi familia
Tengo a mi hija, Judith; una nieta, que tiene tres hijos, o sea que tengo tres biznietos, dos hembras y un varón. Mi familia está en todos los momentos, porque de una forma u otra son parte de lo que uno hace. Si es el carnaval, yo estoy en el micrófono, pero va la hija, van los nietos y van los biznietos. Cuando estamos construyendo un proyecto ellos también están presentes. Ellos son los que más se integran a mis actividades, y aunque a veces uno se sale un poco de todo, pero mi familia es parte de mi trabajo, y se identifican con él porque saben que los resultados del trabajo está por encima del dinero y eso le servirá como plataforma para seguir adelante.

10. Me duele la muerte de mis padres
La muerte de mis padres me ha marcado. Me duele. La muerte de “El Viejo” fue algo que me golpeó durante mucho, mucho, mucho tiempo, y pensé que nunca lo iba a superar. Igual la muerte de mi madre. Menciono a mi padre porque él me formó como hombre, como un ser de servicio y de trabajo. Me enseñó a caminar, a subir las lomas, el Pico Duarte… su muerte me sigue doliendo.

Entre Semana Santa y el Carnaval

Willy Rodríguez tiene en la cobertura especial de Semana Santa el mejor ejemplo de lo que es la radio de servicio. Cuenta que la idea nació en HIZ, en 1975, ya que para la época la radio del país se apagaba y solo se oían emisoras de otros países, Venezuela en particular. “Con las primeras transmisiones se pagaba a los médicos y asistentes en varias playas, y ya para el año 81 y 82 se logró motivar a las autoridades de que fueran partícipes de este trabajo, y comenzaron la Defensa Civil, la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos a integrarse a los operativos; y hoy día esto es un monstruo, porque este programa, que fue hecho a uña y diente, es el fruto de un gran esfuerzo que convierte el trabajo de servicio a través de la radio en el más importante de todos los tiempos, y hoy la Z es la emisora oficial del COE”, dice.

Y algo parecido ha sucedido con las fiestas de Navidad y la cobertura del Carnaval Dominicano.

En los años 80 se nos ocurrió hacer transmisiones del Carnaval de La Vega, y en el 1990, a raíz de la elección de Euclides Sánchez como alcalde de La Vega, él convierte a la Z101 en la emisora oficial del Carnaval Vegano.

Cuando nace la organización del Carnaval de La Vega Euclides Sánchez nos da la oportunidad de ser parte del nuevo proyecto, que convierte al Carnaval de La Vega en el más importante de la República Dominicana.

Y así la Z ha estado en los carnavales de San Juan, Baní, Barahona, Puerto Plata y Santiago”.

Descanso
“Yo trabajo de seis a seis, y no sé si realmente descanso, porque cuando llego a la casa me pongo a navegar en la computadora, y aunque estoy trabajado yo descanso leyendo, investigando…”

Felicidad
Me considero un hombre muy feliz, porque todos los días me acuesto satisfecho de las cosas que hice, de las que pasé, porque creo que seguir aportando es algo que me hace feliz, siempre feliz.

Solidaridad
Mi mayor satisfacción es poder servir y ser solidario con la gente; uno trata de ser lo más puro y honesto, aunque reciba duros golpes…”

El amor
Tuve mi hija antes de casarme, luego me divorcié y sigo solo; hay amores que han durado, pero se han ido porque no entienden mi vida”.

Salud
Voy a cumplir 67 años y creo que estoy en perfecto estado de salud, porque hago lo que muchos de 30 ó 40 años no hacen”.

Servicio
Para mí, mi mayor reconocimiento es el servicio, saber que por nuestro medio alguien ha podido resolver un problema”.

 

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