Otro ejemplo de que sí se puede

Por: Millizen Uribe

Confieso que los periodistas tenemos que hacer un mea culpa porque nuestra cobertura contempla, en su gran mayoría, hechos negativos. No lo hacemos con mala intención (exceptuando a mercenarios de plumas y palabras que usan esto para presionar y recibir dádivas), sino para aprovechar la influencia del Cuarto Poder y lograr que el sector público y privado resuelva estas situaciones.

Mas, tal vez hemos abusado un poco del recurso, tanto así que una parte importante de la audiencia está harta de recibir tantas malas noticias. Por eso, de vez en cuando, creo válido que destaquemos también las buenas prácticas.
En ese sentido, recientemente escribí acerca del buen trabajo de instituciones públicas como INAIPI, SENASA y el CAID. Hoy amplío la lista con otro caso: el del Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor).

Con un presupuesto mediocre, en comparación con el trabajo que hacen y con el que reciben otras instituciones que laboran menos, esta entidad combina voluntad política y compromiso institucional para defender los derechos de los consumidores dominicanos, trabajo complejo porque aquí no hay cultura de esto.

Pero el esfuerzo se está haciendo, ¡Y de qué manera! El primer trimestre del año, vía conciliación, los consumidores recibieron un retorno de RD$59.7 millones por conflictos vinculados con actividades de consumo.

Además de que la cifra casi equipara una parte importante del presupuesto de Pro Consumidor, incide en el descongestionamiento de los tribunales, porque son casos que se resuelven en unas salitas de conciliación que hay en la institución, evitando procesos judiciales.

En esa misma línea se inscriben los efectos de cuando decomisa productos en mal estado y cierra supermercados y restaurantes. Entiendo que la intención primaria de la entidad no es afectar el comercio ni a empleados, pero estas medidas evitan que personas se enfermen, se les violente su derecho a la salud y terminen en hospitales o clínicas, cargando el presupuesto público y personal.

Por razones como estas hace falta que los dominicanos nos empoderamos más acerca de nuestros derechos como consumidores. Sólo así aprovecharemos recursos que tiene Pro Consumidor, como la comparación en línea diariamente de precios de la canasta básica familiar y ProcoApp, aplicación móvil para denuncias y reclamaciones, ambas disponibles en su web.

Por esto no podemos cansarnos en la lucha contra la corrupción e impunidad, que no es más que la lucha porque los recursos públicos en vez de que la OMSA los gaste en flores, Cámara de Cuentas en aumento de sueldos u Odebrecht en sobrevaluación de obras, terminen mejor en instituciones como estas que los quieren traducir en derechos y mejor calidad de vida para el pueblo dominicano. ¡Ojalá que así sea!

 

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